Posteado por: Omar George Carpi | junio 11, 2014

La ciudad y los coches


El traslado de pasajeros coches mediante en la ciudad de Cienfuegos es una alternativa buscada por las autoridades del gobierno local para atenuar la difícil situación que afronta el transporte por ómnibus.

Piquera cercana al hospital provincial de la ciudad: una de las más concurridas.

Piquera cercana al hospital provincial de la ciudad: una de las más concurridas.

Prestación pública al fin – masiva, y por demás, apremiada por las circunstancias – siempre ha estado en la palestra pública. Pero hace unos días el tema volvió reactivar su vigencia debido a medidas aplicadas para regular esa actividad y a la reacción de los implicados.

Razones más, razones menos por parte de quienes tienen que ver con el asunto, en algo sí parecen estar todos de acuerdo: gobierno, cocheros y población. Y es en lo que respecta a elementales regulaciones relacionadas con la seguridad, la higiene, la estética y el menor impacto posible de este servicio, hasta ahora imprescindible, en la imagen y la dinámica de una urbe moderna.

Tal consideración me llevó a recordar algunas disposiciones contenidas en el Reglamento para carruajes públicos promulgado por la instancia municipal de gobierno en Cienfuegos, en 1918. Ciertas pautas de esas ordenanzas eran incluso más rigurosas que algunas de las que hoy pretenden aplicarse.

Sorprende cómo muchas de las disposiciones de aquel código, sobre todo las que buscaban armonizar necesidad y disciplina, continúan vigentes, aunque algunas no siempre acatadas del todo.

El documento aprobado por la Alcaldía Municipal regulaba desde la medida de los guardafangos hasta los plazos para la renovación de la licencia de los cocheros. Y en cuanto a las garantías de seguridad para los viajeros, era particularmente riguroso.

Memorias Coches[23-50-37]A los conductores, por ejemplo, se les exigía el conocimiento de la ciudad al detalle y todos eran previamente sometidos a una investigación de su vida y de sus costumbres. El reglamento prohibía al cochero confiar a otra persona la dirección de su carruaje; le
exigía estar siempre en el pescante o al lado de su caballo, cuando no estuviera alquilado y no adelantar a otros coches, no acercarse a menos de veinte metros de otros ni establecer competencias de velocidad entre ellos.

Sancionaba además otras actitudes que, como el maltrato a los animales, hoy todavía provocan rechazo.

Todas estas disposiciones eran también aplicadas a los llamados ómnibus, con capacidad para doce pasajeros, aunque para esta modalidad de transporte había algunas especificidades que eran todavía más estrictas.

La circulación de este tipo de carruajes requería de una licencia especial emitida por la Alcaldía, que además determinaba el número de asientos disponibles, para garantizar la comodidad de los pasajeros. El ente de gobierno era además el encargado de fijar el itinerario de los carromatos.

Ómnibus empleado para el transporte escolar en el colegio Nuestra Señora de Montserrat de los Padres Jesuitas, a principios del pasado siglo.

Ómnibus empleado para el transporte escolar en el colegio Nuestra Señora de Montserrat de los Padres Jesuitas, a principios del pasado siglo.

En cada uno de ellos era obligatoria una escalerilla de acceso con pasamanos y no se permitía más de dos pasajeros en el pescante. Tampoco se consentía el acceso a los coches con objetos que pudieran molestar a otros usuarios del servicio ni con ropas sucias.

Estaba terminantemente prohibida la circulación de ómnibus cuya capacidad superara los seis pasajeros por banda y en total solo se admitía más de doce en las líneas que comunicaban a la ciudad con los pueblos aledaños, por calzadas o carreteras.

Los carruajes prestaban indistintamente servicio de piquera o de alquiler. Para bautizos, entierros o casamientos, mantenían sus precios habituales, pero los duplicaban entre las once de la noche y las seis de la mañana.

Hubo etapas en la historia de Cienfuegos en que los coches tuvieron todo el protagonismo y otras en que lo perdieron. Hay momentos, como ahora, en que lo comparten. Pero siempre, la ciudad trató de organizar y disciplinar una alternativa de transporte público de la que nunca ha prescindido del todo.

Vea aquí el programa “Memorias” del telecentro Perlavisión dedicado a los coches de la ciudad de Cienfuegos

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: