Posteado por: Omar George Carpi | abril 15, 2014

El patrimonio audiovisual: legado imprescindible para las futuras generaciones


Lo que sigue es el texto de mi intervención en la Comisión de Cultura y Medios del VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el 11 de abril de 2014

Casetes  Una parte importante del patrimonio visual y sonoro del país está en nuestros medios provinciales, en programas de factura diversa y trabajos de carácter informativo, tanto en la radio como en la televisión. En ellos hay acumulados infinidad de episodios que pudieron parecer intrascendentes en su momento, pero que al cabo del tiempo devienen referentes necesarios para entender dónde estamos y hacia dónde vamos.
De hecho, todavía en algunos telecentros, películas y fotos de antaño, localizados en hemerotecas, centros de documentación y álbumes familiares, a veces gentilmente donados o prestados por sus dueños, han permitido sustentar proyectos que validan la identidad local a partir de una perspectiva histórica o patrimonial. Tal empeño hubiera sido imposible si las plataformas tecnológicas en que quedaron grabadas esas imágenes, no hubieran sobrevivido al tiempo.
Pero al cabo de cincuenta o cien años, los formatos para registrar y conservar lostestimonios gráficos, cambiaron sustancialmente. Cada vez en plazos más cortos, se ha pasado de la fotografía al celuloide, de éste al video y del video a los recursos digitales. El acelerado reemplazo tecnológico ha sido de tal magnitud,

Los propios formatos analógicos se superaron a sí mismos en un beve lapso de tiempo.

Los propios formatos analógicos se superaron a sí mismos en un beve lapso de tiempo.

que en un lapso de apenas quince años los propios formatos de video se fueron superando a sí mismos una y otra vez.
De manera que en muchas de nuestras videotecas hay hipotecado un patrimonio visual de sucesos y personajes que una vez quedaron registrados en un soporte que hoy no puede ser reproducido.
En Perlavisión, por ejemplo, hay encriptados en casetes UMATIC o ¾ y DVCAM, importantes referencias gráficas al inicio y al cronograma de ejecución de la Central Electronuclear de Juraguá y la Refinería de Petróleo; las visitas de Fidel a ambas inversiones y a otros objetivos económicos de Cienfuegos, la mayoría de las veces acompañado por mandatarios de otros países, algunos de los cuales ya ni siquiera existen como estados, así como parte de la épica de los años difíciles del período especial, con sus luces y sus sombras.
UMATIC fue la primera tecnología de video con que se trabajó en Telecubanacán, el telecentro territorial ubicado en Santa Clara al que se subordinaban las corresponsalías de las vecinas provincias de Cienfuegos y Sancti Spíritus, que no contaban por entonces con una tele emisora. Hace años que en ninguna de esas provincias existe una máquina capaz de reproducir materiales grabados en dicho formato.
En Telecubanacán, ni siquiera han podido rescatar imágenes con que rememorar el aniversario treinta de la inauguración del telecentro, porque lo que se grabó aquel 5 de noviembre de 1984 e incluso meses antes, en la etapa de acondicionamiento del local, está hoy registrado en cintas irreproducibles.
En cuanto a la tecnología DVCAM, sucesora de la UMATIC en los albores de este siglo, todavía funciona en la tele emisora villaclareña una máquina capaz de reproducir ese formato. Pero con el paso del tiempo, los casetes también se han deteriorado, como sucede con todo soporte magnético.
Nos consta que se ha hecho un esfuerzo por parte del organismo rector de la radio y la televisión cubanas para evitar que toda esa memoria gráfica se pierda definitivamente, aunque ya es de lamentar, por ejemplo, que del archivo informativo de los 80 y los 90 quede muy poco. Y que sea imposible cuantificar cuántos archivos valiosos pudieran haberse perdido antes del año 2005, cuando se constituyó el Departamento de Patrimonio y Memoria Histórica del ICRT.
Gracias a esa instancia, en el último lustro se ha ido incrementando, año tras año, la cantidad de horas de imágenes rescatadas con valor histórico y patrimonial, a partir de la disponibilidad de algunos equipos tecnológicamente superados, pero todavía capaces de reproducir aquellos viejos formatos.
Son loables este empeño y sus resultados, por modestos que sean, pero todavía quedan fuera de esa posibilidad los telecentros provinciales, carentes de equipos para resucitar el patrimonio visual acumulado por ellos durante décadas de trabajo.
Se trata de una preocupación que debe partir, en primer lugar, de las propias televisoras provinciales, que bien pueden apoyarse en las comisiones de patrimonio creadas, al menos nominalmente y con objetivos más cotidianos, en cada una de ellas, para determinar cuánto de lo que se conserva en sus inutilizados archivos debe ser susceptible de recuperarse.
Desde luego, tal acción de rescate solo podría ser efectiva mediante la intervención coordinada y rectora del mencionado Departamento de Patrimonio y Memoria Histórica del ICRT.
Por cierto, la orientación de crear esas comisiones de patrimonio en todos los telecentros, independientemente de la mayor o menor importancia que en cada lugar se les haya dado, evidencia una acertada previsión sobre otro problema que se nos viene encima.
Si preocupante es la invisibilidad de los formatos analógicos contentivos de la herencia gráfica del pasado reciente, las nuevas plataformas – esas en que en nuestros días se va guardando lo que mañana será historia – deben preocuparnos todavía más: hoy basta un clic para hacer desaparecer horas de trabajo e historia de una provincia o localidad. Son los riesgos y las paradojas del mundo digital.

Los formatos tecnológicos para la producción de la televisión han experimentado cambios sustanciales en los últimos años.

Los formatos tecnológicos para la producción de la
televisión han experimentado cambios sustanciales
en los últimos años.

Desde hace cuatro años, en algunos telecentros del país se dio un vuelco a la forma de producir televisión desde un esquema tradicional basado en cintas de video, técnica de video tape y edición lineal, hasta un proceso totalmente digital, a partir de archivos y sin cintas de video, de principio a fin.
La iniciativa ha demostrado ser más económica que asumir los costos de un sistema tradicional de producción de televisión donde un simple cabezal de videotape cuesta más que una computadora entera nueva.
No obstante, este proyecto de informatización del proceso de producción de televisión comienza a tropezar ahora con nuevos problemas, unos debido a dificultades con la adquisición de insumos y otros, a la falta de una cultura para el almacenamiento del contenido digital generado: los llamados activos digitales.
Actualmente no hay mecanismos creados a nivel institucional, que es donde deben establecerse normas para tal procedimiento, en el que no basta la voluntad. Se requiere además de técnica.
Una iniciativa para tratar de favorecer esa situación sería quemar todo trabajo de valor en dos discos DVD, uno para archivar y otro para el trabajo. Harían falta no obstante, miles de discos para todos los telecentros si se tratara de concretar la propuesta.
Más efectivo sería un disco duro de gran capacidad para almacenar datos, con un servidor de alta densidad (de cien teras en adelante), que conformen un archivo digital, listo para usarse. Hasta ahora no se dispone de esa facilidad.
Pero hasta tanto no se materialicen esas pretensiones tecnológicas, algo puede hacerse en aras de un correcto archivado y tratamiento del material digital generado, de manera que no se pierda parte de la historia que pasa diariamente por nuestras manos.
Mediante la automatización de procesos ya digitalizados en algunos telecentros, personas preparadas y con los debidos permisos informáticos podrían determinar qué se borra y que no, o lo que es lo mismo qué se archiva y qué se desecha; qué imágenes se seleccionan para facilitar y agilizar los procesos digitales, todo esto con su respectiva catalogación y metadatos asociados que faciliten su posterior búsqueda y uso.
Hablamos de una estructura que debe crearse o aprovechar la ya existente en varias tele emisoras provinciales. En todos los casos se trata de una responsabilidad que no debe quedar a la consideración del realizador o del periodista y cuya rectoría puede recaer, por ejemplo, en los actuales departamentos de programación de nuestros telecentros.
Hoy por hoy, no se dispone de un software profesional para la catalogación de los archivos, que permita una rápida y confiable búsqueda de información, así como la recuperación de los mismos.
En tal sentido hay un camino esbozado, pero inexplicablemente no recorrido todavía. Y es el que lleva a desarrollar acciones de colaboración con la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) para adaptar, a las especificidades de la televisión, proyectos de manejo de activos digitales que ya ellos han desarrollado y que incluso han presentado en las ferias internacionales insertadas en los dos últimos festivales de radio y televisión de los años 2012 y 2013, respectivamente.
Estos proyectos bien podrían ser beneficiosos para ambas entidades. Por una parte, la UCI obtendría beneficios económicos y tendría temas para los proyectos de sus estudiantes. Y el ICRT, a cambio, dispondría de soluciones autóctonas para un problema que comienza a ser cada vez más agobiante.
Si bien es cierto que no todos los telecentros del país tendrían las mismas posibilidades de comenzar a transitar por este camino, debido a la heterogeneidad de formatos con que asumen sus producciones, algunas de ellas facturadas incluso a partir de recursos analógicos; desarrollar y consolidar tales opciones en los que sí pueden hacerlo contribuiría a ir rescatando con visión lo más importante de su patrimonio visual y lo que es igual de importante: crear una cultura a partir de la cual se proyectaría el resto, una vez dadas las condiciones para hacerlo.
Consientes estamos de la precariedad de recursos con que se hace hoy la radio y

El autor durante su intervención en las sesiones de trabajo de la Comisión de Cultura y Medios, del VIII Congreso de la UNEAC (Cortesía de Juvenal  Balán).

El autor durante su intervención en las sesiones de
trabajo de la Comisión de Cultura y Medios, del
VIII Congreso de la UNEAC (Cortesía de Juvenal
Balán).

la televisión en Cuba. Apenas hay para mantener en funcionamiento lo que tenemos: lo constatamos todos los días quienes trabajamos en ambas

instituciones. Pero entre tantas urgencias, algo de lo poco de que se dispone debería aprovecharse mejor para preservar lo que ya es patrimonio, porque pertenece al pasado, y lo que hoy es presente pero que terminará mañana adquiriendo esa otra connotación.
De no tomar medidas hoy, no sólo desde el presupuesto, sino también desde la prioridad y la organización, estaríamos agravando un problema que terminará afectando a las futuras generaciones, que no dispondrán de referentes gráficos que las ayuden a conocer su pasado, premisa para entender su presente y construir su futuro.

Omar George Carpi
VIII Congreso de la UNEAC
Palacio de las Convenciones, Cuba
11 de abril de 2014

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: