Posteado por: Omar George Carpi | junio 5, 2013

Cienfuegos vs. Villa Clara: más allá del beisbol


Cienfuegueros y villaclareños nos hemos llevado generalmente bien como vecinos y cubanos que somos… excepto cuando los intereses de unos y otros han entrado en conflicto.

No es nada que no tenga una explicación histórica a partir de las contradicciones entre la antigua capital provincial y la próspera ciudad que se le subordinaba, ahora cabecera de una nueva provincia. Ha sucedido también en otras regiones de Cuba y del mundo.

La decisión de crear distritos de Obras Públicas con sendas sedes en Cienfuegos y Santa Clara y con similares prerrogativas, se interpretó como una declaración de guerra por las dos principales ciudades villareñas.

La decisión de crear distritos de Obras Públicas con sendas sedes en Cienfuegos y Santa Clara y con similares prerrogativas, se interpretó como una declaración de guerra por las dos principales ciudades villareñas.

El último “pique” entre Santa Clara y Cienfuegos se dirime por estos días en el ámbito deportivo, cuando los equipos de ambas provincias, Elefantes y Naranjas, respectivamente,  se enfrentan en la etapa semifinal de la Serie Nacional de Beisbol.
Pero por muy apasionada que en ocasiones se haya vuelto la pugna entre los aficionados e incluso entre los propios jugadores, nunca llegaría a situaciones tan extremas como las acaecidas en el mes de noviembre de 1947.

Hasta esa  fecha, el Distrito de Obras Públicas de Las Villas radicaba en Santa Clara, ciudad cabecera de la antigua provincia. A esa instancia correspondía receptar, distribuir e invertir los recursos financieros asignados por el gobierno central para la ejecución de obras en todo el territorio bajo su jurisdicción.
Pero una decisión ministerial dividió en dos el distrito villareño y otorgó a Cienfuegos la misma cantidad de términos que a Santa Clara.

Durante la porfía hubo algunas manifestaciones de fundamentalismo regionalista.

Durante la porfía hubo algunas manifestaciones de fundamentalismo regionalista.

Fue la creación del a partir de  entonces denominado Distrito Oeste de Obras Públicas, lo que solventó los ánimos en la ciudad de Marta Abreu, donde hubo manifestaciones públicas para impugnar la disposición del gobierno.
Cienfuegos se mantuvo al tanto de esa animosidad, pero sin ninguna reacción, al menos hasta tanto no comenzó a circular el rumor de que el ministro de obras públicas, presionado por los villaclareños, había revocado el decreto y renunciado incluso a su cargo.
Fue este entonces el detonante de lo que muchos definieron como una situación de beligerancia: la ciudad se paralizó, la gente se lanzó a las calles y la fuerza pública, incluido el ejército, tuvo que intervenir para contener los excesos.
De nada valió que se aclarara el malentendido. La confirmación de que se estudiaba una fórmula conciliatoria para  modificar la resolución de manera que la división del Distrito no afectara los intereses de Santa Clara, echó todavía más leña al fuego.

Hasta los nombres de algunas calles referidos a Santa Clara fueron impugnados en aquellos días.

Hasta los nombres de algunas calles referidos a Santa Clara fueron impugnados en aquellos días.

Hubo incluso manifestaciones de intolerancia regionalista como la de aquel que le retiró a su bar la denominación de Villa Clara con que hasta entonces había identificado a su negocio; o la de quienes le quitaron el nombre a la calle de Santa Clara para  poner en cada una de sus esquinas el de Cienfuegos. Incluso el Ayuntamiento se negó a pagar su cuota correspondiente a las recaudaciones para el gobierno provincial y cerró, en señal de protesta.
La situación llegó a tal extremo que se convocó a una reunión al más alto nivel, con la participación de representantes de Santa Clara, Cienfuegos y Sagua la Grande, que también aspiraba  a su autonomía, o de lo    contrario, a incorporarse al Distrito Oeste.
El diferendo quedó zanjado con el otorgamiento a Cienfuegos de catorce términos  que abarcaban aproximadamente la mitad occidental de la provincia. Con la otra parte se quedó Santa Clara, que sólo superaba a Cienfuegos en dos municipios.

El diferendo quedó resuelto con una distribución proporcional de los términos municipales de la antigua provincia de Las Villas entre Cienfuegos y Santa Clara.

El diferendo quedó resuelto con una distribución proporcional de los términos municipales de la antigua provincia de Las Villas entre Cienfuegos y Santa Clara.

Los cienfuegueros celebraron el acuerdo como un triunfo. Incluso la alcaldía declaró el 22 de noviembre como Día de Fiesta Local.
Más allá de las pasiones, alentadas  en algunos casos por intereses que nada tenían que ver con el honor regional, algunos cienfuegueros y villaclareños hicieron notar lo absurdo  de aquel episodio que enfrentó durante  varios días a dos localidades vecinas y hermanas.
Así que, sea cual fuere el resultado de los juegos que restan para definir cuál de los dos equipos discutirá la Gran Final , no convirtamos esta fiesta del beisbol en un mal recuerdo y disfrutémosla como lo que es: nuestro pasatiempo nacional.

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