Posteado por: Omar George Carpi | agosto 27, 2011

Cita con “Los Naranjos” de siempre


 

Una velada inolvidable con el conjunto Los Naranjos

Una velada inolvidable con el conjunto Los Naranjos

Cuando Gumersindo Soriano buscó a otros jóvenes tan pobres como él para integrar el Conjunto Típico Tradicional de Sones Los Naranjos, el género  musical bajo cuyos  auspicios nacía la nueva agrupación era considerado poco menos que marginal.

La élite de la sociedad cienfueguera de entonces evidenciaba de muchas maneras su desprecio por esa y otras manifestaciones culturales de las clases populares. Se llegó a prohibir los toques de tambor (1923) y a oponer algunos ritmos y bailes a “las buenas costumbres”.

 “Bajos los efectos enervantes del alcohol y de la música del son es herido gravemente un hombre”, anunciaba un titular del periódico El Comercio, el 30 de noviembre de 1922, apenas cuatro años antes de que Gumersindo y sus muchachos se involucraran en una aventura artística que todavía tendría que imponerse a prejuicios y aprehensiones.

Por tal razón, en el año del aniversario 85 de Los Naranjos – que se conmemoró el pasado 3 de abril, pero que todavía transcurre – no sólo debemos festejar la vigencia de un proyecto legitimado a fuerza de autenticidad y perseverancia. Vale también reconocer la fidelidad de los actuales integrantes al espíritu de los fundadores del grupo.

No sé cómo sonarían los Naranjos cuando comenzaron a tocar en fiestas de barrio o lugares semiclandestinos, con más pasión que réditos por lo que hacían. Lo que si puedo asegurar es que el timbre, el empaste de voces e instrumentos y la originalidad de sus interpretaciones, son los mismos que me admiraron cuando aprendí a conocerlos mejor, hace unos cuarenta años atrás.

Desde luego, poco favor haría a la memoria del grupo decir que reproducen el patrón original. Matices de renovación pueden descubrirse en la apertura del repertorio a otros géneros y en arreglos que contemporizan con gustos y requerimientos de un público distinto.

Pero en ser iguales y a la vez diferentes radica la esencia del genio de estos artistas. A los actuales, a los que les antecedieron y hoy están retirados y a los que definitivamente ya no están, se les volvió a reunir en otra actividad de homenaje, mediante un sortilegio que sólo pueden propiciar la gratitud y el arte.

Algunos de los asistentes al homenaje aprovecharon para bailar con la música de Los Naranjos

Algunos de los asistentes al homenaje aprovecharon para bailar con la música de Los Naranjos

Sucedió en la muy cienfueguera calle de Cid, frente a la vivienda donde residió el fundador de la agrupación, Gumersindo Soriano, quien se hizo presente por la evocación que de su figura y trayectoria hicieran los actuales “naranjos” en un documental realizado por la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos y que pudieron disfrutar vecinos y cuanta gente quiso sumarse al homenaje.

“Guaguancó por los Naranjos”, de la realizadora Liudmila Padrón Alonso, incluyó además testimonios de figuras como Lutgarda Ordex, quien con su voz de cantante lírica hizo historia y dejó también su huella en el grupo. Todavía vital, aunque ya retirada, Lutgarda estuvo entre las invitadas a la premier del audiovisual.

Otro testimoniante, pasado y presente a la vez, fue el octogenario Gregorio Urbano Aday Salomón (Nano) el trecero más viejo de Cuba en activo.

Ni siquiera faltó a la cita el ya desaparecido maestro Efraín Loyola, quien alguna vez integró el sexteto para formar luego su propia orquesta. Lo invocó el escritor Luís Ramírez al presentar el libro basado en una entrevista que el músico le concediera  y que tituló “Flauta por flauta”.  Efraín fue otro aporte de Los Naranjos a la longevidad activa, pues murió siendo, según muchos, el flautista más viejo del mundo.

De manera que en esa noche especial, se hicieron música y testimonios los fantasmas de los Naranjos y quienes hoy los exorcizan con cada pieza ejecutada por el mismo grupo que aquellos crearon hace ochenta y cinco años.

Cienfuegos no podría sentirse a plenitud con esa distinción que reconoce a su centro histórico como Patrimonio Cultural de la Humanidad, si a su riqueza tangible no añade esa otra que no se ve ni se toca, pero que cala hondo en la espiritualidad de sus habitantes.

Y a ese género patrimonial corresponde el legado de “Los Naranjos”, capítulo mayor en una historia de aportes locales a la música cubana y a la cultura nacional.

Bienvenida entonces la iniciativa que en el barrio natal de la agrupación reunió a sus protagonistas y deudores, en una velada que confirmó que la tradición no se olvida. Al menos, mientras seamos capaces de mantenerla viva.

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Responses

  1. […] Treinta minutos más tarde, en igual jornada, volvió a subir al escenario del coliseo mayor Teatro de Los Elementos. Bajo la dirección artística de Atilio Caballero, el elenco -con sede en el municipio montañoso de Cumanayagua y bajo la tutela general de José Oriol González- representó la obra Pedido de Mano. Se sumaron a las actividades nocturnas el grupo Kfé Mezcla’o y el Conjunto Típico Tradicional de Sones Los Naranjos. […]


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